
Aunque pueda sonar llamativo, de acuerdo con la información disponible
en una de las bases de datos más respetadas dentro de la comunidad
científica internacional hasta la fecha se han publicado más de 1800
trabajos científicos sobre la meditación.
Para el doctor Claudio
Naranjo, médico psiquiatra, investigador y uno de los pioneros de la
psicología transpersonal, la meditación puede hacer grandes aportes a la
ciencia y la educación.
Un cuento sufí –de la doctrina mística
del Islam– relata la historia de Nasrudin quien pierde sus llaves en el
camino, y las empieza a buscar debajo de la luz del farol. A medida que
pasa el tiempo se suman vecinos a ayudarlo a encontrarlas, pero luego de
mucho tiempo, la búsqueda ha sido en vano. Finalmente, uno de los
vecinos le pregunta a Nasrudin, “¿Seguro que las perdistes aquí?”, “No”,
responde Nasrudin. “¿Entonces por qué las buscas aquí?”, le preguntan, y
el responde: “Porque en esta esquina hay luz, mientras que la otra
esquina está muy oscura.”
En cierta medida, el relato refleja los
condicionamientos que regulan la mente y el comportamiento humano en la
vida cotidiana, en el modo en que se imparte la educación a los niños y
la manera en que se ejerce la práctica científica, entre otros ámbitos
de la vida, según se destacó recientemente en la conferencia “La
meditación, su importancia en el campo de la ciencia y la educación”,
brindada por uno de los pioneros de la psicología transpersonal, el
doctor Claudio Naranjo, en el auditorio de la Facultad de Medicina de la
UBA.
Para el médico psiquiatra Naranjo, que ha sido investigador
de la Universidad de Berkeley (Estados Unidos) y es fundador del
Instituto SAT de psicoterapia integradora, la meditación constituye una
herramienta que puede ayudar a “encontrar las llaves” allí donde se
encuentran y no dónde es más fácil buscarlas. De acuerdo con Naranjo la
meditación puede servir “para que el mundo científico pueda distinguir
entre la ciencia propiamente tal y el cientificismo dogmático”. Asimismo
consideró de gran relevancia el aporte que las dimensiones de la
meditación pueden hacer en el campo de la educación tales como “la paz
interior, la atención a las propias vivencias y otras que favorecen no
sólo la salud mental, sino también el desarrollo interior de las
personas, más allá de sus capacidades de producción.”
Estudios científicos sobre la meditación
Durante
la conferencia, se subrayó que si bien muchos científicos consideran a
la meditación un fenómeno muy abstracto, hasta la fecha figuran más de
1800 trabajos publicados en PubMed, una de las bases de datos más
respetadas dentro de la comunidad científica. Estos estudios incluyen
evidencias sobre los efectos de la meditación en la conciencia y en la
atención, entre otras habilidades.
Por ejemplo, un trabajo
publicado en el Proceedings of the National Academy of Science
–realizado por investigadores de la Universidad de Wisconsin en Estados
Unidos– se centró en el estudio comparativo de la actividad cerebral de
personas que habían realizado meditación en prolongados períodos de
tiempo frente a personas que no habían meditado. El análisis de los
encefalogramas mostró que la actividad cerebral en ambos grupos era
diferente.
Otro trabajo publicado por el grupo de R. Davidson en
PLOS Biology revela que la práctica de la meditación afecta la capacidad
de atención en estado de vigilia. Tras realizar una serie de
ejercicios, los autores del trabajo observaron que los meditadores
tienen una mayor capacidad para discriminar entre dos objetos que son
expuestos en un muy breve lapso del tiempo. De acuerdo con los
investigadores, los meditadores tenían esa habilidad dado que la energía
del cerebro estaba concentrada en la atención focal y no tanto en
pensamientos discursivos o en emociones.
Asimismo la revista PLOS
One publicó en 2008 los resultados de un trabajo realizado en el campo
de la biología molecular. En el estudio –que tuvo lugar en el Hospital
General de Massachussets por científicos del Instituto Benson-Henry de
Medicina Mente-Cuerpo– participaron personas que habían practicado
meditación a lo largo de un lapso de entre 4 y 20 años, y otras que
habían tenido poco o nulo acceso a esa práctica. En ellos se evaluó la
respuesta de relajación, que es la opuesta a la respuesta de estrés, por
medio de análisis de genómica funcional en muestras de sangre. Lo
novedoso del estudio fue el concepto de estudiar a la respuesta de
relajación por sí misma, ya que siempre se la contemplaba como un
fenómeno que se origina luego de un episodio de estrés. Los
investigadores descubrieron que los meditadores poseían un perfil de
expresión genética característico en la sangre que permitía
diferenciarlos de lo no-meditadores o de las personas que habían
participado de un curso de meditación breve (8 semanas). Tanto en éste
como en los otros estudios se concluyó que el tiempo dedicado a la
meditación correlacionaba de manera positiva con los efectos que se
estudiaban. En otras palabras, los efectos de la meditación son
acumulativos, esto es, que es necesario realizar una práctica constante
para ver sus resultados.
Por otra parte, fue importante detectar
que los efectos derivados de la meditación se manifiestan también en el
estado de vigilia, o sea cuando no se está meditando, por lo que se
concluyó que la meditación posee efectos directos sobre las actividades
diarias.
Por otra parte, desde el 2002 la revista Nature incluye
en sus revisiones a la meditación como una actividad a través de la cual
se influye al sistema nervioso.
Una de las iniciativas que ha
fomentado el avance del estudio científico de la meditación proviene del
Instituto Mente y Vida, con sede en Estados Unidos. Este instituto
promueve la colaboración entre científicos y destacadas figuras del
budismo que tienen como objetivo ampliar la comprensión del conocimiento
a fin de generar un aporte no solo para el avance de las ciencias sino
del desarrollo humano en todas las dimensiones de la vida.
En el
prólogo del libro “Emociones destructivas” de Daniel Goleman (Editorial
Vergara), el Dalai Lama escribe: “El budismo y la ciencia no son
visiones contrapuestas del mundo, sino enfoques diferentes que apuntan
hacia el mismo fin, la búsqueda de la verdad. La esencia de la práctica
budista consiste en la investigación de la realidad, mientras que la
ciencia, por su parte, dispone de sus propios métodos para llevar a cabo
esa investigación. Tal vez, los propósitos de la ciencia difieran de
los del budismo, pero ambos ensanchan nuestro conocimiento y amplían
nuestra comprensión”. Y agrega: “Como demuestran los diversos encuentros
organizados hasta el momento por el Instituto Mente y Vida, son muchos
los ámbitos en los que el budismo puede contribuir al conocimiento
científico”.
Meditación y ciencia
De acuerdo con Naranjo, a
través de la meditación la ciencia podría despojarse del cientificismo:
“Llamo cientificismo a una arrogancia que históricamente se desarrolló
en la ciencia cuando libró su batalla contra la fe, en los orígenes del
iluminismo, en los siglos de las luces, en el siglo de Voltaire, cuando
se destronaron a los reyes, cuando se cuestionaron a las autoridades
eclesiásticas como nunca antes. Es la única forma que tuvo la razón para
triunfar, empleando argumentos envueltos de un autoritarismo
equivalente de signo contrario. El dogmatismo religioso fue combatido
con el dogmatismo de la razón.”
Sin embargo, el profesor Naranjo,
señaló que en la actualidad hay algo anacrónico en ese dogmatismo
científico. “Los científicos suelen sentir que no se pierden mucho con
descartar sobre aquello sobre lo cual la razón no puede pronunciarse, y
los del mundo de la intuición sienten que los científicos se pierden
mucho porque una persona que tiene despierto ese otro sentido de la
intuición, abierto al camino de la experiencia se puede acercar a esa
sabiduría que equivale a una vida plena”, afirmó.
Para el
experto, a la ciencia le falta capacidad de síntesis y suele separar la
razón de la intuición, cuando ambas capacidades podrían integrarse. “En
la ciencia está esa tendencia de no “ver cosas demasiado difíciles, de
no buscar la llave ahí donde está oscuro, sino más bien a la ‘luz de las
lámparas’, a la luz del intelecto”, destacó. Y agregó que la meditación
puede contribuir a esa capacidad de síntesis de las diversas
dimensiones de las personas (intelecto, emociones e instinto, entre
otros aspectos) tanto en el campo de la educación como en la práctica
científica.
“Hay en cada persona una falta de paz, y esa falta de
quietud y de estar en paz consigo mismo y con la vida no es algo
irrelevante a la paz del mundo. Entonces la quietud es una practica
meditativa que tiene muchas formas, está en muchas tradiciones como el
hinduismo, el budismo, el taoísmo y sufismo, entre otras”, indicó
Naranjo. Y agregó que la quietud –que es un aspecto de la meditación-
cura automatismos del pensamiento y de la actitud.
“Estamos
siempre en movimiento, estamos haciendo siempre esto, siempre haciendo
aquello, y no nos damos cuenta de nuestra compulsión del hacer, de
movernos, de la compulsión de querer llenar el vacío de nuestro ser con
algo, con el próximo movimiento, con el próximo proyecto, con el próximo
logro, con el próximo pensamiento. Pascal lo dijo hace siglos:’el
problema del mundo es que la gente no sabe quedarse quieta en su
cuarto’”, destacó el médico psiquiatra.
Pero no solo interesa el
quedarse quieto, el detener la mente, el silenciar el pensamiento,
interesa también lo que parecería que es lo contrario, afirmó Naranjo. Y
prosiguió: “Se puede decir que hay en la meditación una dimensión que
va de la luz roja del ‘quieto’ a la luz verde de ‘la invitación a fluir
(dejar fluir la mente)’. Se trata de una complementariedad que la
conocen muy bien los meditadores, sobre todo en la tradición Zen, en la
que se insta a una imagen que se usa mucho que uno debe dejar que la
mente sea como el cielo que es móvil e imperturbable pero por el cual
pasan las nubes, como una entrega a la corriente de la vida.”
“Es
como una invitación a dejarse llevar por algo desconocido, invitar a
que entre en funciones una parte de nuestra mente que puede entrar a
sustituir el pequeño Yo cotidiano y en esos momentos en que entra en
operación esa parte, decimos que son momentos de inspiración. Entonces
eso es una dimensión de la meditación que tiene esa polaridad, del signo
‘Pare’ y el signo ‘Siga’, pero que son una complementariedad, porque
mientras más logramos quietud, el poder estar sin hacer, más logramos no
ser esclavos de la acción compulsiva habitual”, explicó Naranjo y
agregó que desde su punto de vista las personas que están interesadas en
el estudio de la meditación están descubriendo que donde hay más
meditación es en el budismo.
Asimismo destacó que “el budismo es
la religión de la meditación por excelencia, el articulo supremo es
‘mejora tu mente’, y la manera de mejorar tu mente es la meditación si
se quiere llegar a otro plano de la existencia.”
Según Naranjo,
el que se interesa en estudiar la meditación, se hace un poco creyente
de que la meditación sirve. “El hecho de que haya correlatos
neurofisiológicos ya es un indicio de que es real. Creo que la cercanía
entre la comunidad científica y la comunidad de quienes practican
meditación inspirará un poco de fe de ese ideal humano que es más
solidario”, aseguró a la Agencia CyTA. Y subrayó que desde el punto de
vista de la investigación, la meditación libera la intuición por lo cual
“puede que haya una ayuda a la capacidad inductiva en la ciencia.”
Por
último, abogó por una “ciencia menos arrogante en su denigración de lo
que no se comprende o aún no ha sido comprendido” y destacó que para la
ciencia sería útil mostrar “la capacidad de estar abierto a todas las
ideas. Ser riguroso, y tener una apertura, al mismo tiempo.”
Para
el Médico Psiquiatra Claudio Naranjo, que ha sido investigador de la
Universidad de Berkeley (Estados Unidos) y es fundador del Instituto SAT
de psicoterapia integradora, la meditación constituye una herramienta
que puede hacer grandes aportes a la educación y a la ciencia.
Créditos: Sitio oficial del Doctor Claudio Naranjo
www.claudionaranjo.net
hace 1 mes
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses